
¿Qué tan mal es tu boca?
“Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.” Santiago 1:26
Las palabras son poderosas. Estas pueden sanar o destruir. Te pueden levantar o te pueden derrumbar. Las palabras han destruido matrimonios, familias, trabajos, y todo tipo de relaciones. Si examinas los pecados, lo que Dios más odia es nuestra manera negativa de hablar. Yo creo que mi boca me ha metido en muchos más problemas que cualquier otra cosa. He tenido la propensidad de criticar a otras personas. Esta batalla la he venido tratando más en mi edad adulta, y por semanas he podido mejorar y luego comienzo a criticar de nuevo. Cometemos un grave pecado cuando no nos cae bien nuestro jefe y hablamos a sus espaldas y enfrente de él o ella sonreímos. Hemos criticado a nuestro cónyuge, nuestros hijos, otros miembros de la familia, vecinos, trabajadores y amigos.
¿Qué es lo que causa esto? ¿Porque tratamos de encontrar errores en otras personas? Yo creo que tiene que ver con soberbia. Nosotros pensamos que somos mejores que los demás. Pensamos que nuestra vida esta tan perfecta que queremos componer la vida de los demás según es aceptable a nosotros. ¿Pero la pregunta es cuando murió Dios? Nadie tenemos el derecho de juzgar excepto Dios. Recuerdas la mujer que cacharon en adulterio y toda esa gente religiosa la llevo ante Jesús para ser juzgada. ¿Qué fue lo Jesús dijo? “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” Dios es el único juez justo. El ve todos los acontecimientos. Él es el único que puede ver lo que está pasando en la vida de cada uno. Él es el único que puede ver las luchas de todos.
¿Te gusta ser criticado? Recuerda que con la misma medida con la que trates a las personas con esas misma tú serás tratado (a). Cuida tu lengua y estarás fuera de problemas.
