¡Nuestro Doctor Jesús!

¡Nuestro doctor Jesús!
Y ustedes saben que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder. Luego Jesús anduvo haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Hechos 10:38, Nueva Traducción Viviente (NTV).

¿Has visto a tus hijos enfermos con fiebre y quisimos ocupar su lugar para que no sufrieran? Pues eso es lo que Jesús hizo por ti y por mí. Dice en 1 Pedro 2:24: «Por su llaga fuisteis sanados». No sabes cuántas veces he visto el poder sanador de Dios tocar a las personas y sanarlas. Tengo un buen amigo llamado Jeff, cristiano y terapeuta, que ora por sus pacientes y Dios los sana. La Biblia dice que quienes creen en Cristo orarán por los enfermos y Dios los sanará (Marcos 16:15-16).
¿Estás enfermo? La Escritura es clara al afirmar que la enfermedad viene del diablo, no de Dios. Dios no quiere que estés enfermo. Dios te quiere sano, lleno de vida, energía y felicidad. Así como amas a tus hijos y no quieres que enfermen, Dios tampoco, porque te ama aún más. Dios no quiere que estés enfermo. Si estás cansado de estar enfermo emocional, psicológica, física o espiritualmente, por favor, repite estas palabras en voz alta conmigo.
Querido Dios, te doy gracias, Jesús, porque me quitaste todas mis enfermedades. Gracias por tu poder. Estoy completo, lleno de energía y tengo poder. Te doy gracias porque en Jesús estoy completo. ¡No me falta nada! Te doy gracias, Jesús, porque vives en mí y yo vivo para ti. Te doy gracias, Dios, porque he recibido todo lo que acabo de confesar. Amén.

¡Él vino a Servir!

¡Él vino a Servir!
Así como el Hijo del Hombre no vino para que lo esperaran, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos [el precio pagado para liberarlos]. Mateo 20:28; (AMP)

Qué extraño es este concepto para el hombre moderno. Queremos ser servidos, y con excelencia. Esta es la mentalidad del mundo. Todos estamos obsesionados con nuestros derechos. Exigimos nuestros derechos. Y si no nos salimos con la nuestra, nos enojamos y nos rebelamos. Sin embargo, no deberíamos ser así si amamos a Dios. Cristo vino a servir al hombre. Nos sanó, nos alimentó, nos lavó los pies, oró por nosotros y, finalmente, murió por nosotros. ¿Te imaginas que Dios se humillara para servir a la humanidad?
Cristo vino con una misión. Su misión era liberarnos de las ataduras del infierno aquí en la tierra y darnos libertad eterna en Él. La libertad tuvo un precio terrible. Cristo tuvo que morir en la cruz del Calvario para pagar una deuda. ¡Nuestra deuda! Pagó con su muerte para que pudiéramos tener una NUEVA VIDA en Él. No solo una renovación, sino un nuevo comienzo. No vino a fundar una iglesia ni una religión. Vino para que pudiéramos tener una relación directa con Dios Padre a través de Él. Lo demostró enseñándonos la verdadera manera de amar. Para amar como Dios, ponemos a los demás primero. Para amar como Dios, buscamos maneras de ayudar y reparar las heridas en la vida de las personas. El verdadero amor es sacrificial.
Cristo, al enfrentar su muerte en la cruz, ni siquiera se defendió. No se quejó. No dijo que fuera injusto. Sabía que Dios Padre tenía el control. Jesús sabía que no necesitaba protestar. Declaró que para esto vino (la cruz), para que tengamos vida abundante en él. Descansó en el amor de su Padre sabiendo que cumplió su misión en la tierra. La próxima vez que quieras luchar por tus derechos, piensa mejor en cómo podrías servir a alguien. ¡Que Cristo sea nuestro ejemplo, no el mundo!

He came to Serve!

He came to Serve!
Just as the Son of Man came not to be waited on but to serve, and to give His life as a ransom for many [the price paid to set them free]. Matt. 20:28; (AMP)

How foreign is this concept to modern man. We want to be served and served with excellence. This is the mentality of the world. We are all caught up regarding our rights. We demand our rights. And if we don’t get our way we get angry and boisterous. However, this not the way we should be if we love God. Christ came to serve man. He healed us, He fed us, He washed our feet, He prayed for us, and ultimately, He died for us. Can you imagine that God humbled himself to serve mankind?

Christ came with a mission. His mission was to set us free from the bondages of hell here on earth and to provide us with eternal freedom in Him. Freedom came at a terrible price. Christ had to die on the cross of Calvary to pay a debt. Our debt! He paid with His death so we can have a NEW LIFE in Him. Not just a make-over, but a brand-new beginning. He did not come to establish a church or religion. He came that we might have a direct relationship with Father God though Him. He demonstrated this by teaching us the true way to love. To love as God, we put others first. To love like God, we look for ways to help and mend brokenness in people’s lives. True love is sacrificial.

Christ facing His death on the cross did not even defend himself. He did not complain. He didn’t say it was unfair. He knew that Father God was in control. Jesus knew that he did not need to protest. He stated that it was unto this end (the cross) that He came so we might have an abundant life in Him. He rested in the love of His father knowing that He completed His mission on earth. The next time you want to fight for your rights look better in how you might serve someone. Let Christ be our example, not the world!

Overcome Evil with Good!

Overcome Evil with Good!
Do not be overcome by evil, but overcome evil with good. Rom. 12:21.

I must admit that throughout my entire life, I have struggled with anger. When I’m confronted with evil, I mostly respond with negative words rather than being positive. I truly believe it has to do with my pride. I feel that people should live up to my expectations even though I do not live up to God’s expectations for me. I repent and ask God for forgiveness at least 20 times a day because I commit the same sin again.
The Lord Jesus did not ignore Satan. He did not ignore evil. But He defeated all His enemies at the cross of Calvary with love He has for mankind. Scripture stated that, “And having disarmed the powers and authorities, he made a public spectacle of them, triumphing over them by the cross.” Col. 2:15.
God’s prerogative in dealing with evil was to have victory over it and using the opportunity for good. Calvary was an official act against the kingdom of darkness. God and evil are antagonistic because evil was very reason for the redemptive act of Christ on Calvary.
If I’m a true disciple of Jesus Christ, then I will manifest Calvary principles. I have been attacked verbally and lied on and I know this is a tool of the enemy. Just like Jesus in every situation He confronted he looked at His enemies with eternal eyes. He saw what people could become through His love and compassion.
Jesus stated that He came to save that which was lost to evil, not condemn those who are bound by Satan. He did this out of mercy and love. Do we deserve mercy, No. But God in His love towards us through the sacrifice of Jesus did not give us justice for our rebellion, rather mercy.

¡Vence el mal con el Bien!

¡Vence el mal con el bien!
No os dejéis vencer por el mal, sino venced el mal con el bien. Rom. 12:21.

Debo admitir que durante toda mi vida he luchado contra la ira. Cuando me enfrento al mal, respondo principalmente con palabras negativas en lugar de ser positivas. Realmente creo que tiene que ver con mi orgullo. Siento que la gente debería estar a la altura de mis expectativas, aunque yo no esté a la altura de las expectativas que Dios tiene para mí. Me arrepiento y le pido perdón a Dios al menos 20 veces al día porque vuelvo a cometer el mismo pecado.
El Señor Jesús no ignoró a Satanás. No ignoró el mal. Pero Él derrotó a todos Sus enemigos en la cruz del Calvario con el amor que tiene por la humanidad. Las Escrituras declaran que: “Y despojando a los principados y potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Col. 2:15.
La prerrogativa de Dios al tratar con el mal era tener victoria sobre él y aprovechar la oportunidad para el bien. El Calvario fue un acto oficial contra el reino de las tinieblas. Dios y el mal son antagónicos porque el mal fue el motivo mismo del acto redentor de Cristo en el Calvario.
Si soy un verdadero discípulo de Jesucristo, entonces manifestaré los principios del Calvario. Me han atacado verbalmente y me han mentido y sé que esto es una herramienta del enemigo. Al igual que Jesús, en cada situación que enfrentó, miró a sus enemigos con ojos eternos. Vio lo que la gente podía llegar a ser a través de Su amor y compasión.
Jesús declaró que vino a salvar lo que se había perdido por el mal, no a condenar a los que están atados por Satanás. Lo hizo por misericordia y amor. ¿Merecemos misericordia? No. Pero Dios en su amor hacia nosotros a través del sacrificio de Jesús no nos dio justicia por nuestra rebelión, sino misericordia.

¡Más allá de los Sentimientos!

¡Más allá de los Sentimientos!
Él te ha hecho saber, hombre mortal, lo que es bueno y lo que el Señor requiere de ti: actuar con justicia, atesorar el amor misericordioso del Señor y andar humildemente en la compañía de tu Dios. Miqueas 6:8

Para muchos cristianos la fe se detiene en sus emociones. Cantamos, bailamos y gritamos amén, pero cuando llegamos a situaciones difíciles nuestra fe se detiene. Andar por fe significa que tenemos una perspectiva eterna porque fijamos nuestros ojos en lo que es eterno porque sabemos que lo que vemos es temporal (2 Corintios 5:6-8). Pensamos que cuando tenemos un sentimiento emocional Dios nos ha bendecido con Su presencia. Pero esto no es así porque Su Palabra dice que Él nunca nos dejará. Los profetas fueron muy enfáticos en que el arrepentimiento se muestra en la justicia, en la equidad, en ayudar a los huérfanos y a las viudas. Para ellos, la forma en que tratamos a los demás es la forma en que trataremos a Dios. El servicio a Dios significa que rasga nuestros corazones, no nuestras vestiduras (Joel 2:13). Si nos humillamos ante Dios pero seguimos siendo los mismos, entonces solo tenemos la cáscara de la religión.

Muchas de las decisiones que tomamos se basan en nuestros sentimientos, pero una vez que estos han pasado, tendemos a volver a nuestras viejas costumbres. Muchas personas se acercan al altar llorando en busca de perdón, solo para volver a sus vidas anteriores. ¿Por qué? Porque sus lágrimas eran solo emoción. No se basaban en un verdadero arrepentimiento al darle la espalda a sus vidas pecaminosas. El verdadero arrepentimiento produjo discípulos y guerreros para Jesús. Es fácil avanzar hacia el altar, pero ¡qué crucificante es volver a ser el mismo de siempre!

La santidad y el arrepentimiento no consisten en poner cara de pocos amigos y llorar para impresionar a los demás sobre lo santo que eres. Un corazón transformado ante Dios produce fruto del Espíritu Santo que glorifica a Dios por la manera en que creemos, hablamos y vivimos una vida de fe.

Going Beyond Feelings!

Dr. Timothy & Rev. Claudia Emerick
Missionaries of the Cross
I Corinthians 1:18.

Going Beyond Feelings!
He has made it clear to you, mortal man, what is good and what the Lord is requiring from you—to act with justice, to treasure the Lord’s gracious love, and to walk humbly in the company of your God. Micah 6:8

For so many Christians faith stops with their emotions. We sing, we dance, and we yell amen but when we reach difficult situations our faith stops. Walking by faith means we have an eternal perspective because we fix our eyes on what is eternal because we know what we see is temporal. (2 Cor. 5:6-8). We think that when we have an emotional feeling God has blessed us with His presence. But this is not so because His Word says He will never leave us. The prophets were most emphatic that repentance shows itself in justice, in equity, in helping the fatherless and widows. To them the way we treat others is the way we will treat God. Service to God means it rends our hearts not our garments. (Joel 2:13). If we humble our selves before God but continue to be the same then we have just the shell of religion.

Many decisions we make are based on our feelings. But once our feelings have passed, we tend to return to our old ways. Many people come to the altar crying seeking forgiveness only to return to their former lives. Why because their tears were just emotion. They were not based on true repentance by turning their back on their sinful lives. True repentance produced disciples and warriors for Jesus. It is easy to go forward to the altar but how crucifying it is to go back to being the same old you.

Holiness and repentance are not putting on a long face crying trying to impress others of how holy you are. A transformed heart before God produces fruit of the Holy Spirit that glorifies God by the way we believe, speak, and live a life of faith.

¡Pensar, Creer, Hablar!

¡Pensar, Hablar, Vivir!
Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Proverbios 23:7.

Dedicamos mucho tiempo a hablar sobre las relaciones interpersonales y cómo estas afectan el comportamiento, así como sobre los factores que influyen en nuestras relaciones personales y profesionales. Al examinar estos temas, es importante reconocer que cada situación está influenciada por las experiencias individuales, las creencias personales, los valores y las circunstancias. Al analizar estos conceptos, no solo evaluamos las acciones de los demás; en muchos sentidos, también nos examinamos a nosotros mismos.
El sociólogo George Herbert Mead describió este proceso mediante el concepto del “Yo Espejo”. Esta teoría sugiere que nuestra percepción de nosotros mismos está moldeada por cómo creemos que los demás nos ven, y que la autopercepción influye en cómo interactuamos con el mundo que nos rodea. En otras palabras, cómo nos vemos a nosotros mismos a menudo determina cómo nos relacionamos con los demás y cómo los tratamos. Cuando tenemos una sana autoestima y nos aceptamos, generalmente somos más capaces de brindar comprensión, compasión y respeto a los demás. Por el contrario, cuando luchamos con la autoaceptación o tenemos una visión negativa de nosotros mismos, esas luchas internas pueden afectar nuestra capacidad para construir relaciones positivas con los demás.
En última instancia, creo que gran parte de lo que estamos discutiendo se reduce al poder de nuestros pensamientos y creencias. A menudo he escuchado la frase: “Del corazón brotan los asuntos de la vida”, lo que sugiere que lo que realmente creemos en nuestro interior se refleja finalmente en nuestras palabras, actitudes y acciones. Si nuestros corazones y mentes están llenos de duda, miedo, resentimiento o negatividad —ya sea hacia nosotros mismos o hacia los demás—, esos sentimientos se manifestarán inevitablemente en nuestra forma de comunicarnos. Con el tiempo, lo que pensamos repetidamente comienza a influir en cómo hablamos, y cómo hablamos, en última instancia, demostrará cómo experimentamos la vida.
Muchas personas subestiman el poder de las palabras y el impacto que tienen en el desarrollo personal y las interacciones sociales. Desde la infancia, estamos expuestos a innumerables mensajes sobre quiénes somos, de qué somos capaces y cómo debemos relacionarnos con los demás. Algunos de estos mensajes son positivos y empoderadores, mientras que otros pueden ser críticos, desalentadores o limitantes. A medida que estos mensajes se acumulan con el tiempo, a menudo moldean nuestras creencias sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea.
Este proceso puede comprenderse a través del concepto de construcción psicosocial de la realidad, que sugiere que nuestras experiencias, interacciones sociales y entornos contribuyen a la formación de nuestras percepciones, valores, identidades y patrones de comportamiento. La manera en que interpretamos nuestras experiencias influye en el desarrollo de nuestro carácter y afecta nuestra respuesta ante los desafíos, las oportunidades y las relaciones a lo largo de la vida.
También he oído decir que nuestras palabras tienen el poder de generar vida y bienestar, o desaliento y derrota. Ya sea literal o figuradamente, es cierto que lo que decimos constantemente influye en lo que finalmente experimentamos. Nuestras creencias dan forma a nuestro lenguaje, y nuestro lenguaje refuerza nuestras creencias. Si constantemente expresamos confianza, crecimiento y posibilidades, es más probable que actuemos de acuerdo con esas creencias. Por otro lado, cuando expresamos constantemente dudas, negatividad o fracaso, esos mensajes pueden convertirse en profecías autocumplidas y limitar nuestro potencial.
La forma en que PENSAMOS es la forma en que HABLAMOS. ¡Y la forma en que hablamos es la forma en que VIVIMOS!

Thinking, Speaking and Living!

Thinking, Speaking, Living!

For as he thinketh in his heart, so is he!
Proverbs 23:7

We spend a considerable amount of time discussing interpersonal relationships and how this affects behavior, and the factors that influence our personal and professional relationships. While examining these topics, it is important to recognize that every situation is influenced by individual experiences, personal beliefs, values, and circumstances. When we analyze these concepts, we are not simply evaluating the actions of others; in many ways, we are also examining ourselves.
Sociologist George Herbert Mead described this process through the concept of the “Looking-Glass Self.” This theory suggests that our perception of ourselves is shaped by how we believe others view us, and that self-perception influences how we interact with the world around us. In other words, how we see ourselves often determines how we relate to and treat other people. When we have a healthy sense of self-worth and acceptance, we are generally more capable of extending understanding, compassion, and respect to others. Conversely, when we struggle with self-acceptance or hold negative views of ourselves, those internal struggles can affect our ability to build positive relationships with others.
Ultimately, I believe much of what we are discussing comes down to the power of our thoughts and beliefs. I have often heard the phrase, “from the heart flow the issues of life,” which suggests that what we truly believe within ourselves is eventually reflected in our words, attitudes, and actions. If our hearts and minds are filled with doubt, fear, resentment, or negativity—whether directed toward ourselves or others—those feelings will inevitably manifest in the way we communicate. Over time, what we repeatedly think begins to influence how we speak, how we speak, will ultimately demonstrate how we experience life.
Many people underestimate the power of words and the impact they have on personal development and social interactions. From childhood onward, we are exposed to countless messages about who we are, what we are capable of achieving, and how we should relate to others. Some of these messages are positive and empowering, while others can be critical, discouraging, or limiting. As these messages accumulate over time, they often shape our beliefs about ourselves and the world around us.
This process can be understood through the concept of the psychosocial construction of reality, which suggests that our experiences, social interactions, and environments help form our perceptions, values, identities, and patterns of behavior. The way we interpret our experiences influences the development of our character and affects how we respond to challenges, opportunities, and relationships throughout life.
I have also heard it said that our words have the power to produce either life and well-being or discouragement and defeat. Whether taken literally or figuratively, there is truth in the idea that what we consistently say influences what we ultimately experience. Our beliefs shape our language, and our language reinforces our beliefs. If we continually speak words of confidence, growth, and possibility, we are more likely to pursue actions consistent with those beliefs. On the other hand, when we consistently speak words of doubt, negativity, or failure, those messages can become self-fulfilling and limit our potential.

The way we THINK is the way we will SPEAK. And the way we speak is the way we will LIVE!

Las Sabanas de los Vecinos!

Las Sabanas de los Vecinos!
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh SEÑOR, Salmos 19:14.

¡Qué sábanas tan sucias tenía nuestra vecina colgada en el tendedero!, le dijo una mujer a su marido. “Tal vez necesite una nueva marca de jabón. ¡Ojalá pudiera ayudarla a lavar sus sábanas!”.
El marido la miró sin decir nada. Cada dos o tres días la mujer repetía los mismos comentarios sobre las sábanas de su vecina mientras miraba por la ventana.
Al cabo de un mes, la mujer se sorprendió mucho al ver que su vecina colgaba sábanas limpias y parecían nuevas. Le dijo a su marido: “¡Mira! Por fin aprendió a lavar su ropa. Me pregunto si otra vecina le enseñó a lavarlas”. Su marido le respondió: “No, hoy me levanté muy temprano y lavé nuestras ventanas…”
Qué fácil es criticar a los demás. A veces criticamos a los demás porque no entendemos sus acciones. Pero antes de juzgar a los demás, ¡echemos un vistazo a nosotros mismos! Sólo Dios conoce el corazón de las personas.